Yo no sé.
Pero la necesito, quiero encontrar ese poema que escribí en la puerta del placard a los quince, hablaba de una nube y del tiempo y ahora no me lo acuerdo. Las semanas se enrollan y se hacen nubes, algo de eso.
Yo necesito ese libro porque los feriados me hacen mal.
La estufa se me apaga además, el calefón prende cuando quiere, y la gente no levanta las persianas en los departamentos de enfrente. Entonces las cosas me lastiman gravemente, se me sueltan las sartenes de las manos y el cielo no se digna a parir un sol que tiene atragantado, ahí justo se le comprime, por encima del techo de la locomotora abandonada.
Dice Zelaya que los presidentes deben dormir vestidos, dice que la derecha avanza, y yo no sé dónde dejé la mitad de las obras completas de Neruda.
Tuve una cotorra que se llamaba Neruda ¿sabés? Era celeste, blanca y boluda -las analogías te las dejo- tuve que comprarle una hembra a los días porque no comía, resulta que no saben vivir solas, no entiendo si eso las hace más lelas o más piolas, supongo, por lo pronto, que son tiernas. Fue verde su hembra, y mala, todo lo mala que puede ser una cotorra australiana y se llamó Matilde. Pero Neruda entonces tragaba alpiste con holgura. Pensándolo bien tendría que haberlas llamado Rousseau y Tomasa Hobbes. Igual lo mejor de todo era el pájaro Rulfo, un zorzal que se posaba en la ventana de la cocina y desde afuera les comía las semillas de la jaula. Rulfo, el de poca obra, pero lejos el más vivo.
Es una burbuja de aire lo que me apaga la estufa, hay que esperar un rato, después probás y vuelve. Yo también tengo una burbuja de aire acá metida, pero quizá en unos días pruebe y vuelva. Igual todo está encaminado porque ellas ya trajeron la mesa ratona. Hay una puerta debajo de mi cama que no da a ningún lado. Y me prometí manejar por la ruta un día de estos.
El que tiene razón es Juan, de eso estoy segura, que es todo cosa nuestra, que no hay casualidades, los enamorados las buscan, nos repite. Dice la verdad Juan cuando se despista y deja de intentar cantar la justa. Tal vez sea el más Rulfo de nosotros. Seguramente...







